Concédeme Justicia!
Anoche mientras me preparaba para ir a dormir, sentí la necesidad de abrir mi biblia a Lucas 8:1-8, la cual lee así:
Jesús les contó a sus discípulos una parábola para mostrarles que debían orar siempre, sin desanimarse. Les dijo: «Había en cierto pueblo un juez que no tenía temor de Dios ni consideración de nadie. En el mismo pueblo había una viuda que insistía en pedirle: “Hágame usted justicia contra mi adversario”. Durante algún tiempo él se negó, pero por fin concluyó: “Aunque no temo a Dios ni tengo consideración de nadie, como esta viuda no deja de molestarme, voy a tener que hacerle justicia, no sea que con sus visitas me haga la vida imposible”».
Continuó el Señor: «Tengan en cuenta lo que dijo el juez injusto. ¿Acaso Dios no hará justicia a sus escogidos, que claman a él día y noche? ¿Se tardará mucho en responderles? Les digo que sí les hará justicia, y sin demora. No obstante, cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará fe en la tierra?» -Nueva Version Internacional
Durante mi tiempo devocional esta mañana, fui otra vez dirigida a leer el mismo pasaje en Lucas. El siguiente mensaje es el resultado de lo que sentí en mi corazón con respecto a esta parábola, y su relación con los tiempos que vivimos.
Jesús compartió esta parábola con sus discípulos para que ellos y todos nosotros entendamos la importancia de orar y no darnos por vencidos. Debemos ser constantes y no desmayar con respecto a las peticiones que hacemos durante nuestro tiempo de oración.
El ejemplo que nos dio Jesús fue de un juez quien no tenía temor de Dios, ni tampoco se preocupaba por quedar bien con las personas. En otras palabras, este juez puede fácilmente haber sido implacable. Una persona implacable no muestra misericordia, tiene corazón duro, inflexible, y hasta puede tener falta de empatía. Estos son algunos calificativos que proveen una imagen mas clara acerca del carácter de una persona implacable, en este caso, la del juez.
Sin embargo, la viuda persistente siguió buscando la resolución del juez, y clamaba que fuera a favor de ella. Su clamor o petición era: ‘Hágame usted justicia contra mi adversario”’
Este mensaje se relaciona a nosotros porque estamos siendo animados a no tirar la toalla para no dejar de orar. No dejes de orar! Dios va a traer justicia en cada una de las áreas en nuestra vida.
El nos escogió primero! Es Su deseo que nosotros seamos libres para ser testigos en este mundo! ¿Que debemos hacer?
Clamar a Él de día y de noche! Consistentemente! Persistentemente!
Cuando venimos al trono del Padre, nuestro Abba Padre, venimos en fe, creyendo que Él es galardonador de aquellos que diligentemente le buscan.
El esta enviando ángeles que llevan justicia en las áreas que hemos estado clamando por justicia. ¡Ahora! ¡Está sucediendo ahora! ¡Habla tu petición! ¡Expecta que es dada!
Jesús animaba a sus discípulos y a través de esta parabola, nos anima a todos para que podamos siempre orar y no desmayar.
Cuando Jesús vuelva, ¿encontrará fe en la tierra? Antes del comienzo de la parábola que sigue en Lucas 18:9, esta es la pregunta que encontramos. ¿Encontrará fe Jesus? Quizás te preguntes qué relevancia tiene esta pregunta con los versos escritos antes que ella. Dejame explicar.
Jesús había estado compartiendo acerca de la necesidad de orar y no darse por vencido en los tiempos de oración, posiblemente por "oraciones de contestadas" or quizás por el hecho de estar siendo probados. El ejemplo dado fue el de la viuda, quien persistentemente iba al juez, hasta que eventualmente le fue concedido aquello que tantas veces le había sido negado. Ella persistió y obtuvo aquello que ella pedía: justicia contra su adversario.
Ya que el juez no quería llegar a agotarse por causa de la insistencia de la viuda, finalmente concedió la petición de la misma. Sin embargo, hay dos cosas que la viuda hacía:
- Iba a la fuente de quien podía arreglar su situación.
- Continuamente buscaba la resolución del juez, dictada a su favor.
Ella nunca dejó de creer que llegaría a obtener su respuesta. De otra manera ella hubiera tirado la toalla y hubiera dejado de ir adonde el juez. Todo lo contrario hizo: persistió y eventualmente, obtuvo su recompensa.
Asi como la viuda pidió consistentemente, asi debemos orar. La pregunta es: ¿hallara fe, Jesus? ¿En qué cosas hemos perdido la fe? ¿Hemos dejado de buscar a Dios por respuestas?
Mientras el tiempo avanza y el final de esta era se acerca, siento que parece haber fortalezas mas fuertes que están peleando contra los escogidos de Dios, para evitarles la búsqueda de Dios en los tiempos a solas con Él. ¡Esas fortalezas están agotando a los escogidos de una manera muy debilitante!
Si has sentido la necesidad de orar PERO te sientes cansado, demasiado cansado; si comienzas a orar pero parece que nada sustancial sale de ti mientras hablas...entonces conoce que el enemigo de tu alma ha colocado una fortaleza en tu tiempo de oración.
¡¡¡Hoy es el dia para que esa fortaleza sea rota!!! ¡¡¡¡Rompe esa fortaleza en el Nombre de Jesus!!! Habla en la autoridad dada a ti en Su Nombre!
ORACIÓN:
"Padre Dios,vengo a Ti como tu hijo(a). Me arrepiento por retroceder en mis tiempos de oración. Confío que Tu eres Quien me libera de la trampa del enemigo. Hoy, envías ángeles que me liberan de cualquier espíritu de opresión, y ese espíritu de opresión se va a lugares secos y me levanto en victoria.
Confío que Tu eres mi escudo, mi fuerza y mi ayuda en todo tiempo. En fe, hablo esto creyendo que mis tiempos de un fresco derramar en Tu Presencia vienen otra vez, y soy renovado.
Te amo, mi Señor Jesus. Gracias por liberarme y ponerme de regreso en el camino que debo andar. Hoy te busco y te encuentro.
Como dice Tu palabra en Hebreos 11:6, vengo a Ti en fe, y creo que eres mi galardonador, mientras diligentemente te busco.
Amen.